Viernes, 22 Febrero, 2013 - 08:00

¡Hola! ¡Qué buen paseo! Zafra no es que me quede cerca de casa. Pero caminar tranquilamente por la dehesa acompañando a los gorrinos de Carrasco en montanera, bien vale unas horas de tren.

En realidad, el paseo no fue tan tranquilo. No paró de llover y acabamos empapados. Aunque estos son los detalles que hacen que uno recuerde el viaje de una forma especial.

Además, no era un viaje al uso. A excepción de Mónica y Rafa Morales, que venían de Valencia, y Cristina de Pamplona, el resto del grupo son clientes de Carrasco en el País Vasco. Entre ellos Roberto Ruiz, del Frontón de Tolosa. Así que éramos un grupo numeroso y variopinto. Más divertido.

El viaje era con escala. El lunes quedamos en Madrid para pasarnos por el Mercado de San Miguel y conocer la propuesta que tiene allí Carrasco.

Hay que reconocer que el nuevo formato del mercado es un auténtico éxito. Me da cierto miedo que acabe extendiéndose el modelo y perdamos el mercado clásico, pero reconozco que el formato funciona.

De allí, a Zafra. Cenamos en el hotel. Jamón, lomo, más jamón, más lomo. Una maravilla.

Al día siguiente, sobre las nueve, salimos rumbo a la dehesa. Fue una sorpresa la simpatía de los cerdos ibéricos en montanera. Pensé que serían más agresivos  Son más bien miedosos. Se acercan con curiosidad, te olfatean y en seguida pierden interés.

Estaban ya a punto de llegar a las 14-15 arrobas. Los pobres tenían los días contados sin saberlo.

Después estuvimos en el cortijo. Vimos las madres, sus crias, los machos… Y a comer. La delegación de vascos se había traído la comida. Así que, además del embutido, disfrutamos de un buen menú.

La noche la pasábamos en Salamanca. El paseo por la plaza mayor me devolvió a mis años de estudiante universitario. ¡Qué recuerdos!

Me queda pendiente una visita a la bodega, para ver la cura del jamón. Seguro que se presenta una nueva ocasión.

Como comento en el vídeo, me parece una excelente idea comercializar la carne de cerdo ibérico de bellota fresca y, evidentemente, en temporada. Aquí no se puede conseguir, así que he hecho una receta con un secreto ibérico más normalito. A ver qué os parece. Abrazos.

Secreto ibérico a la mostaza
Ingredientes
  • 4 filetes de secreto ibérico
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de mostaza
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 1 copa de vino blanco
  • 4 patatas
  • 4 cebollas
  • 4 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta y sal
Instrucciones
  1. En un bol grande mezclamos el azúcar, el vinagre, el vino, la mostaza, un pellizco de sal y pimienta molida.
  2. Introducimos los secretos, los cubrimos con papel film y los dejamos macerar en la nevera un mínimo de 20 minutos y un máximo de 4 horas.
  3. Mientras, preparamos la guarnición. Pelamos, lavamos y cortamos en láminas las patatas y las ponemos en una sartén con un buen chorro de aceite. Incorporamos la cebolla cortada en juliana y los ajos machacados. Salpimentamos, removemos bien y lo cubrimos. Lo dejamos a fuego lento removiendo de vez en cuando.
  4. Cuando la patata está tierna, lo destapamos y subimos el fuego hasta que se dore bien.
  5. Escurrimos bien el lomo y lo ponemos sobre la parrilla bien caliente. Le vamos dando vueltas constantemente hasta que esté bien dorado y lo retiramos.
  6. En la parrilla, ponemos el resto de la mezcla para marinar y desglasamos.
  7. Servimos la guarnición junto al secreto cubierto por la salsa reducida.

 

Tiempo de preparación: 20 minuto(s)
Tiempo de cocción: 25 minuto(s)
Número de comensales: 4

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